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(AMPLIACIÓN) Seúl expresa su 'gran pesar' por la decisión japonesa de recomendar la mina Sado como Patrimonio Mundial

Nacional 28/01/2022 20:29
La foto, tomada el 3 de enero de 2022, muestra la antigua mina de oro en la isla de Sado, frente a Niigata, al noroeste de Tokio.

Seúl, 28 de enero (Yonhap) -- Corea del Sur ha expresado, este viernes, su "gran pesar" por el impulso de Japón para nominar una antigua mina de oro asociada con el trabajo forzado en tiempos de guerra nipones como candidata para ser un sitio del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, según su acrónimo en inglés), y pidió su retractación.

El Ministerio de Asuntos Exteriores surcoreano presentó una protesta después de que el primer ministro japonés, Fumio Kishida, anunciara los planes para recomendar la controvertida mina en la isla de Sado para la lista de patrimonio de la Unesco de 2023.

Se espera que la decisión se confirme en una reunión del Gabinete programada para el 1 de febrero, fecha límite para la presentación de solicitudes.

El portavoz del ministerio, Choi Young-sam, dijo en un comunicado que el Gobierno surcoreano "expresa un gran pesar por la decisión del Gobierno japonés de impulsar (la nominación de) la mina Sado, donde los coreanos fueron obligados a trabajar durante la Segunda Guerra Mundial", a pesar de nuestras repetidas advertencias, y lo instó a "detener tales intentos".

La mina Sado, cerrada en 1946, fue operada originalmente como una mina de oro en la década de 1600, pero se convirtió en una instalación para producir materiales relacionados con la guerra, como cobre, hierro y zinc, durante la Segunda Guerra Mundial. Fue cerrada por completo en 1989.

Según los documentos históricos, al menos 2.000 coreanos fueron forzados a trabajar en la mina bajo condiciones precarias durante la guerra.

Si se presenta la solicitud, un organismo asesor de la Unesco inspeccionará el sitio de la mina en otoño y decidirá, alrededor de mayo del próximo año, si se añade a la lista. El Comité del Patrimonio Mundial evaluará luego su opinión, ese mismo verano.

El impulso de Tokio para incluir en la lista otro sitio asociado con las atrocidades del país durante la guerra fue vista como una bofetada, especialmente porque Japón no ha cumplido su promesa de informar al pueblo sobre el trabajo forzado de los coreanos en la isla de Hashima, también conocida como la Isla del Acorazado, que fue reconocida como un sitio del Patrimonio Mundial de la Unesco en 2015.

Tras la designación de 23 sitios industriales de la era Meiji, incluida la isla de Hashima, en 2015, Tokio prometió instalar un centro de información para proporcionar explicaciones suficientes sobre el trabajo forzado, pero solo subrayó los logros de la revolución industrial de Japón.

En respuesta, el Comité del Patrimonio Mundial expresó, en julio del año pasado, su profundo pesar por el incumplimiento de la promesa por parte de Tokio y pidió al país que mejorara la forma en que explica lo sucedido en relación con las víctimas coreanas.

Las relaciones entre Corea del Sur y Japón han estado estancadas por la cuestión del trabajo forzado desde que Tokio impuso restricciones de exportación contra Seúl, en 2019, en represalia contra las sentencias del Tribunal Supremo surcoreano para que las firmas japonesas paguen una compensación a las víctimas del trabajo forzado.

Japón ha reclamado que todos los asuntos de reparación derivados de su ocupación colonial de la península coreana (1910-45) se resolvieron en virtud de un tratado de 1965, que normalizó las relaciones bilaterales, e instó a Corea del Sur a buscar soluciones aceptables.

adrian@yna.co.kr

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