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(ANÁLISIS) El lanzamiento de proyectiles de Corea del Norte señala que el régimen quiere algo más que ayuda alimentaria

Últimas noticias 09/05/2019 21:30
En la imagen, difundida, el 5 de mayo de 2019, por la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte, se muestra la prueba de un lanzacohetes múltiple de Corea del Norte, el día previo, en el frente oriental norcoreano, que fue inspeccionada por el presidente del Comité de Asuntos de Estado norcoreano, Kim Jong-un. (Uso exclusivo dentro de Corea del Sur. Prohibida su distribución parcial o total)

Seúl, 9 de mayo (Yonhap) -- El lanzamiento de más proyectiles, este jueves, por parte de Corea del Norte indica que el régimen quiere algo más que la ayuda alimentaria que Seúl y Washington están dispuestos a discutir esta semana para atraer de nuevo al Norte a los diálogos nucleares, han dicho analistas.

Menos de una semana después de lanzar una descarga de proyectiles de corto alcance en el mar del Este, el Norte disparó otro par de misiles de corto alcance, presumiblemente, aumentando la presión sobre Estados Unidos para que muestre flexibilidad en las, hasta ahora infructuosas, negociaciones.

Los expertos señalaron que el Norte ha aumentado las tensiones a través del ruido de sables de baja intensidad, pero no ha llegado a romper una moratoria autoimpuesta sobre las pruebas nucleares y de misiles de largo alcance, lo que indica que todavía quiere mantener vivo el diálogo.

Koh Yu-hwan, profesor de estudios norcoreanos en la Universidad Dongguk, dijo que "el Norte parece estar enviando un mensaje de que no actuaría con moderación (en términos militares) solo por obtener ayuda alimentaria, y que EE. UU. y el Sur no deberían ocultar el tema central hablando sobre el tema secundario, la ayuda humanitaria".

El profesor añadió que el Norte puede pensar que ha pasado el balón al campo de EE.UU., y verá cómo se desarrollarán las cosas después de las pruebas de proyectiles.

El último lanzamiento no llegó en el mejor momento para enviar ese mensaje a EE. UU., ya que el principal enviado nuclear de EE. UU. inició su visita de alto perfil de cuatro días a Seúl el miércoles para conversar con altos funcionarios de Corea del Sur.

El viernes, el representante especial de EE. UU. para las políticas sobre Corea del Norte, Stephen Biegun, conversará con el principal enviado nuclear del sur, Lee Do-hoon, sobre las formas de reanudar el diálogo con el Norte que probablemente incluya asistencia humanitaria para el régimen empobrecido.

En un esfuerzo por salvar su tan aclamado impulso de paz, Seúl ha buscado ayuda alimentaria para Pyongyang para ayudar a aliviar su escasez de alimentos y facilitar la reanudación de las negociaciones nucleares entre el Norte y EE. UU.

Las negociaciones han llegado a un estancameinto desde que la segunda cumbre entre el presidente del Comité de Asuntos de Estado de Corea del Norte, Kim Jong-un, y el presidente de EE. UU., Donald Trump, fracasara debido a una falta de acuerdo para salvar las brechas en el alcance de la desnuclearización de Pyongyang y el alivio de las sanciones de Washington.

La ayuda humanitaria es uno de los pocos campos en los que Seúl puede confiar para comprometerse con Pyongyang, ya que no viola el régimen de sanciones internacionales. Washington, estricto con el cumplimiento de las sanciones, también ha mostrado su apoyo a la ayuda alimentaria.

La conversación sobre tal ayuda como un catalizador para el diálogo con el Norte se produjo en medio de informes de que Pyongyang tiene una necesidad extrema de asistencia humanitaria después de sequías, inundaciones y otros desastres.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Norte produjo 4,9 millones de toneladas de cultivos el año pasado, la cantidad más baja en una década, y necesita 1,36 millones de toneladas de ayuda alimentaria del exterior.

Pero a través de crípticas pruebas militares, el Norte parece estar destacando que continuará fortaleciendo sus armas convencionales a nivel táctico en lo que llama "defensa propia".

Park Won-gon, profesor de política internacional en la Universidad Global Handong, dijo que "el Norte ha demostrado claramente que lo que quiere es algo más grande, que no vacilaría ante la perspectiva de la ayuda alimentaria, y que quiere un cambio dramático en la postura de línea dura (de Estados Unidos) en las negociaciones".

Queda por verse cómo responderá Trump a los movimientos militares del Norte en un momento en que Washington está enfrentando el doble golpe de una confrontación comercial con China y la creciente tensión militar con Irán.

Pero los analistas dijeron que lo que está claro es que Trump tal vez no quiera desmentir su propio argumento hecho después de su primera reunión con Kim en Singapur en junio del año pasado, de que "todos pueden sentirse mucho más seguros que el día en que asumí el cargo".

Habiendo puesto un considerable capital político en su campaña de paz, se espera que el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, reanude el diálogo una vez más a través de lo que su Gobierno ha llamado su "papel de facilitador".

El líder norcoreano, que se está deshaciendo de su mantra de "autosuficiencia" y con las penurias económicas impulsadas por las sanciones, se puede sentir cada vez más desconfiado de las consecuencias que se producirían si se descarrila la diplomacia en curso, dijeron los observadores.

adrian@yna.co.kr

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