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El jefe de la Cruz Roja Internacional en Pyongyang espera que el fracaso de la cumbre no dé como resultado sanciones duras

Entrevistas 07/03/2019 09:00
La fotografía de archivo muestra a Thierry Ribaux, jefe de la oficina de Pyongyang del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Seúl, 7 de marzo (Yonhap) -- El fracaso de la segunda cumbre de la semana pasada entre el presidente del Comité de Asuntos de Estado de Corea del Norte, Kim Jong-un, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no debe dar como resultado sanciones más duras que pudieran obstaculizar los proyectos de asistencia humanitaria, dijo Thierry Ribaux, jefe de la oficina de Pyongyang del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), con sede en Ginebra.

Ribaux hizo el comentario en una entrevista por escrito con la Agencia de Noticias Yonhap, días después de que la tan esperada reunión entre Kim y Trump terminara sin ningún acuerdo.

"La cumbre de Hanói parece no haber dado los resultados esperados por muchos", dijo. "Espero que esto no se refleje en la implementación de las sanciones, es decir, que las exenciones humanitarias se sigan otorgando, al menos, en consonancia con el texto y el espíritu de la resolución de la ONU", añadió.

Kim y Trump se reunieron en Hanói la semana pasada, aproximadamente ocho meses después de su primera cumbre en Singapur, pero no lograron llegar a un acuerdo debido a las diferencias sobre las medidas de desnuclearización y las concesiones correspondientes que deberían intercambiarse entre las dos partes.

En el período previo a la cumbre había altas expectativas de que la reunión pudiera producir un acuerdo de desnuclearización a cambio de concesiones, que condujera a la reducción de las sanciones sobre Corea del Norte y contribuyera a impulsar los esfuerzos de asistencia humanitaria para las personas necesitadas en el régimen empobrecido.

Sin embargo, desde el fracaso de la cumbre, Washington parece estar incrementando su retórica para aumentar la presión y las sanciones contra Pyongyang, con la advertencia del asesor de seguridad nacional, John Bolton, de que EE. UU. buscará aumentar las sanciones a menos que el Norte renuncie a su programa nuclear.

Ribaux, quien asumió el cargo en diciembre, instó a las dos Coreas a organizar más reuniones cara a cara de las familias separadas por la Guerra de Corea (1950-53), añadiendo que el tema debería abordarse desde una perspectiva humanitaria.

Las videollamadas constituyen solo un sustituto de las reuniones familiares reales, dijo, señalando que todas las partes interesadas deben dejar de lado cualquier otra consideración que no sea la humanitaria y asegurarse de que esas reuniones sean nuevamente posibles.

Ribaux dijo que el CICR está listo para ofrecer sus servicios, "ya sea como facilitador o para ayudar a implementar los contactos entre los miembros de las familias".

Las últimas reuniones familiares se llevaron a cabo en agosto, siendo el primer evento de este tipo en aproximadamente tres años.

Las dos Coreas están impulsando ahora la organización de reuniones familiares por videoconferencia. Un funcionario de Seúl dijo, con anterioridad, que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) había otorgado recientemente una exención de sanciones para permitir el envío de equipos de videoconferencia al Norte.

Desde el lanzamiento de su misión en Pyongyang en 2002, el CICR, conocido por su compromiso con la asistencia humanitaria en tiempos de guerra, ha participado en diversas áreas en las que brinda ayuda a las personas en Corea del Norte.

El trabajo de la oficina de Pyongyang abarca todo el espectro, desde el apoyo a la salud, el abastecimiento de agua urbana y el saneamiento hasta la rehabilitación física para las personas discapacitadas.

Una de las prioridades de la misión de Pyongyang es eliminar con seguridad las bombas sin explotar lanzadas durante la Guerra de Corea, dijo.

Ribaux señaló que están planeando continuar ofreciendo apoyo a las autoridades para la eliminación segura de municiones sin explotar de la Guerra de Corea y que este es un proyecto muy singular que se ha estado llevando a cabo durante varios años.

El CICR dijo, anteriormente, que, desde el final de la Guerra de Corea se han producido alrededor de 16.000 víctimas en unos 5.000 incidentes relacionados con bombas sin explotar, lo que significa que cada año unas 150 personas son víctimas de bombas sin explotar.

Al preguntarle sobre sus objetivos principales durante su período de 18 meses en Pyongyang, Ribaux dijo que defenderá una "acción humanitaria basada en principios", pero también será "oportunista" al expandir su trabajo allí.

Ribaux dijo que cree que deben ser oportunistas a veces: "si las dinámicas políticas crean oportunidades en el campo humanitario, debemos aprovecharlas, entablar un diálogo relevante y proponer opciones viables", dijo, refiriéndose, al parecer, a oportunidades creadas, posiblemente, si progresan las conversaciones de desnuclearización.

adrian@yna.co.kr

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