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El jefe de Defensa se niega a confirmar el presunto vínculo del funcionario norcoreano con el ataque naval de 2010

Últimas noticias 28/02/2018 17:38
El ministro de Defensa, Song Young-moo, habla durante una sesión parlamentaria en la Asamblea Nacional en Seúl, el 28 de febrero de 2018.

Seúl, 28 de febrero (Yonhap) -- El ministro de Defensa de Corea del Sur, Song Young-moo, se ha negado este miércoles a confirmar el presunto vínculo de un controvertido funcionario norcoreano con el ataque naval del Estado comunista en 2010, que mató a 46 marineros surcoreanos.

Los comentarios de Song se produjeron en medio de continuas críticas a la decisión de Seúl de aceptar a Kim Yong-chol, vicepresidente del Comité Central del gobernante Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, como jefe de la delegación de Pyongyang para la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang.

"(Yo) no puedo confirmarlo", dijo Song durante una sesión parlamentaria en respuesta a una pregunta sobre si él podría aclarar si Kim estuvo involucrado en el ataque mortal o no.

Kim ha sido acusado de planear el ataque con torpedos contra el barco de guerra surcoreano Cheonan, así como de otras provocaciones, mientras dirigía el Departamento General de Reconocimiento del Norte (RGB, según sus siglas en inglés), que se encarga de las operaciones de inteligencia militar y la guerra cibernética, de 2009 a 2016.

Song dijo que se pueden hacer suposiciones sobre la situación de Corea del Norte, pero que es imposible confirmar algo.

Por otro lado, el ministro también dijo que cree que el Estado comunista es responsable del hundimiento del Cheonan, explicando que tiene entendido que el submarino que llevó a cabo el ataque fue el submarino enano de la clase Yeoneo del Norte perteneciente al RGB.

Se sabe que Pyongyang tiene una variedad de submarinos, incluidos los submarinos de la clase Yeoneo de 130 toneladas, los submarinos de la clase Sangeo de 300 toneladas y los submarinos de la clase Romeo de 1.800 toneladas.

Los conservadores, junto con las familias de las víctimas fallecidas en el ataque con torpedos, protestaron enérgicamente la aceptación de Seúl de Kim como jefe de la delegación norcoreana, al que llamaron "asesino" y "criminal de guerra", y exigieron las disculpas del presidente Moon Jae-in.

Aparentemente consciente de la ofensiva política, Moon sostuvo una discreta reunión a puerta cerrada con la delegación del Norte en la ciudad alpina de PyeongChang, en el nordeste del país, horas antes de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos el domingo.

La Administración liberal de Moon ha estado esforzándose con cuidado para usar la visita de la delegación para mantener el creciente impulso de acercamiento entre las dos Coreas, aunque Washington, su aliado clave, parece estar en desacuerdo con su enfoque conciliador, que va contra la campaña de "máxima presión" de Estados Unidos.

adrian@yna.co.kr

(FIN)

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