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El manejo proactivo de las amenazas norcoreanas y las garantías de seguridad de EE.UU. son claves para prevenir que Corea del Sur se convierta en una potencia nuclear

Últimas noticias 17/08/2016 10:30

Washington, 16 de agosto (Yonhap) -- Robert Einhorn, exfuncionario de alto rango sobre no proliferación del Departamento de Estado estadounidense, ha dicho, el martes (hora local), que Estados Unidos debería centrarse en frenar las amenazas nucleares y de misiles de Corea del Norte y reafirmar la protección nuclear de Corea del Sur, dando incluso a Seúl una mayor influencia en su plan de contingencia nuclear, si quiere evitar que el aliado asiático se nuclearice.

Einhorn realizó los comentarios en un extenso artículo coescrito con el experto en política nuclear Kim Du-yeon, investigador jefe invitado del instituto de investigación Foro sobre el Futuro de la Península Coreana, con sede en Seúl.

En el artículo, publicado en el Boletín de Científicos Atómicos, el exfuncionario estadounidense enfatizó que los recientes llamamientos en Corea del Sur para obtener armamento nuclear "no deberían desestimarse simplemente como el punto de vista provocativo de una minoría vociferante" y que tampoco debería darse por sentada la continua abstinencia nuclear de Seúl.

A fin de mantener baja la posibilidad de que Corea del Sur se nuclearice, Estados Unidos tendrá que frenar los programas estratégicos norcoreanos y tranquilizar a su aliado sobre la fiabilidad y efectividad de su paraguas nuclear en los próximos años, dijo el experto de EE.UU.

La cuarta prueba nuclear norcoreana, llevada a cabo en enero, reavivó los llamamientos en Corea del Sur sobre la nuclearización, llegando, incluso, algunos miembros del partido gobernante a argumentar que no tiene sentido depender del paraguas nuclear estadounidense mientras crece el arsenal nuclear de Pyongyang.

Sin embargo, el Gobierno surcoreano ha rechazado la idea como contraria al principio de una península coreana libre de armas nucleares.

En el artículo, Einhorn y Kim dicen que llegaron a su evaluación tras llevar a cabo varias entrevistas con miembros destacados de la sociedad surcoreana, como altos cargos del Gobierno retirados y en activo, diplomáticos, comandantes militares, legisladores y líderes empresariales y de los medios de comunicación.

Añadieron que, entre los motivos principales tras los argumentos sobre la nuclearización figuran la búsqueda de una disuasión más creíble en medio de las dudas sobre el paraguas nuclear estadounidense, la corrección de la asimetría en las capacidades militares de las dos Coreas y la presión sobre China y Estados Unidos para que realicen mayores esfuerzos para resolver el problema nuclear norcoreano.

Los autores dijeron que el reciente aumento de los llamamientos para adquirir armamento nuclear proceden, en su mayor parte, de otras motivaciones que difieren del deseo real de adquirirlo, y que su apoyo genuino sigue siendo muy limitado y confinado a una minoría discrepante; sin embargo, esta situación podría cambiar.

Enfatizaron que la clave para mantener el apoyo al estatus no nuclear en Corea del Sur, en particular frente a una Corea del Norte no sujeta a límites, es la confianza en la fiabilidad de las garantías de seguridad de Estados Unidos; sin embargo están surgiendo preguntas y preocupaciones entre los surcoreanos sobre la continuación del paraguas nuclear en el futuro, dadas las declaraciones negativas del candidato presidencial republicano, Donald Trump, al respecto.

Los expertos dijeron que existen dos factores clave interrelacionados para que Corea del Sur no se nuclearice: en primer lugar, que los programas estratégicos de Corea del Norte puedan ser revertidos o contenidos de forma significativa, por lo que la próxima Administración estadounidense deberá hacer de Corea del Norte una de sus preocupaciones principales de seguridad nacional; y, en segundo lugar, mantener la confianza de Corea del Sur en las garantías de seguridad y la disuasión extendida de EE.UU. a través de medidas como las declaraciones de apoyo de alto nivel de los funcionarios estadounidenses, los ejercicios conjuntos para mostrar la determinación colectiva, y pruebas tangibles, como los sobrevuelos de los bombarderos B-52 y B-2.

Asimismo, se deberá hacer frente a las preocupaciones de la comunidad estratégica surcoreana sobre el intercambio de la información y el papel de Corea del Sur en la disuasión extendida, dado que Seúl ya no se contenta con dejarla en manos de Washington. Por ello, Estados Unidos deberá hallar la manera de complacer al Sur haciendo que su contribución a la disuasión extendida sea más sustancial, aunque preservando las prerrogativas nucleares del presidente estadounidense y la flexibilidad para adaptarse a un mayor ámbito de contingencias.

En tal sentido, Seúl y Washington deberán mantener consultas estrechas sobre temas críticos de la disuasión, como la forma, el lugar y el momento oportuno para desplegar o reubicar los activos estratégicos estadounidenses, como los aviones con capacidad nuclear e incluso las armas nucleares.

Einhorn y Kim agregaron que, aunque tales decisiones dependen, en última instancia, de Estados Unidos, es esencial que tengan completamente en cuenta las perspectivas surcoreanas sobre la mejor forma de garantizar una disuasión efectiva.

elena@yna.co.kr

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